Las Murallas de Valencia

En cualquier visita a Valencia, es inevitable hablar de sus murallas, pues uno de sus mayores tesoros son las Torres de Serranos y las Torres de Quart, dos de los cuatro considerados como Portals Grans.

Hemos de saber que Valencia ha sido siempre una ciudad rodeada por murallas. Desafortunadamente, pocos son los vestigios que quedan de las diferentes murallas que rodearon la ciudad, pero en una visita guiada acompañados por un Guía Oficial de Turismo podrás encontrarlas y reconocerlas.

La Valentia romana tenía una muralla con cuatro puertas, que coincidían con los extremos de las calles principales: Cardo y Decumano. Los musulmanes construyeron una nueva muralla para Balansiya, una muralla más grande, fuerte y robusta. En el s. XIV la ciudad sigue creciendo y necesita un recinto amurallado más grande para abarcar los arrabales y los nuevos barrios formados fuera de las viejas murallas, dejando las murallas musulmanas como un segundo cinturón. Ambos recintos se comunicaban a través de pequeños portales, como el Portal de la Valldigna. Era necesario fortificar la ciudad, pues se encontraba en guerra contra Castilla, la Guerra de los dos Pedros. Ante las amenazas de Castilla, las murallas se construyeron rápidamente, utilizando la tierra para preparar el foso que las rodeaba, como otra medida de protección. La fuerte riada de 1358 las dejó tan maltrechas que el rey, Pedro IV el Ceremonioso, impulsó la fundación de la Junta de Murs e Valls, institución sobre la que recayó desde entonces, entre otros muchos cometidos, el cuidado y reparación de muros, torres y portales del recinto defensivo.

En el siglo XIX, las murallas medievales asfixiaban a la ciudad impidiendo que creciera. Ante la necesidad de abrir la ciudad a un nuevo ensanche, mejorar las condiciones de higiene y salubridad de la ciudad, y con el pretexto de dar trabajo a los numerosos obreros en paro afectados por la crisis de la seda, el 20 de febrero de 1865, por orden del entonces gobernador civil don Cirilo Amorós, comenzaron las labores de derribo de las murallas y sus puertas. Se derribaron todas sus puertas excepto dos, las Torres de Quart y las Torres de Serranos porque tenías una función, estaban siendo utilizadas como cárcel.

Imagen: Anton Van den Wyngaerde

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